PATRICIO MANNS
por escrito y cantado

Punto Final N° 535 (diciembre 20. 2002)

Patricio Manns, además de haberse dado a conocer, en los últimos años, como un destacado escritor, es considerado como uno de los grandes cantautores de América Latina junto a Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Víctor Jara, Daniel Viglietti, Atahualpa Yupanqui y Milton Nascimento, entre muchos otros. Autor de famosísimas canciones como por ejemplo: "El Cautivo de Til-Til", "Vuelvo", "Cantiga de la Memoria Rota", "El Equipaje del Destierro", "Los Libertadores", "América Novia Mía", "La Ventana" y "Llegó Volando". Su canción "Arriba en la Cordillera" fue galardonada entre las dos mejores canciones chilenas del siglo XX por votación popular. Fue uno de los iniciadores del movimiento denominado La Nueva Canción Chilena junto a Víctor Jara, Violeta, Angel e Isabel Parra, Rolando Alarcón, Héctor Pavez, Osvaldo "Gitano" Rodríguez y otros cantautores. En 1973, al ser derrocado el gobierno de la Unidad Popular debió salir al exilio, desde donde mantuvo una activa participación de compromiso partidario y solidaridad con Chile junto a quienes luchaban por derribar la tiranía militar. Sus comienzos en las letras fueron como periodista y en el campo de la literatura ha incursionado en la poesía, novela, cuento, teatro y ensayo. Sus libros han tenido amplia divulgación en Francia, España, Argentina, Bélgica y muchos otros países. Ha publicado: "De noche sobre el rastro" 1966; "Buenas noches los pastores" 1972 y 2000; "Actas de Marusia" 1974, llevada al cine por el director Miguel Littin; "Violeta Parra: la guitarra indócil" 1977; "Actas del Bío-Bío" 1985; "Actas de muerteputa" 1988; "De repente los lugares desaparecen" 1991; "Actas del cazador en movimiento" 1991; "El corazón a contraluz" 1996; "Memorial de la noche" 1998; "Chile una dictadura militar permanente 1811-1999" 1999; "El desorden en un cuerno de niebla" 1999. Ha sido premiado en diferentes instancias musicales y literarias.

 

En el último tiempo ha realizado bastantes presentaciones con el apoyo de un nuevo grupo de músicos ¿Está satisfecho con los resultados?

Fundamentalmente cambié los músicos anteriores porque ellos tenían intereses personales y querían probarse solos. Busqué de nuevo en los distintos conservatorios y logré armar un conjunto que es mejor que el otro, se llaman "El clan". Son muchachos muy jóvenes, pero son verdaderamente maestros en cada uno de los instrumentos que tocan y nos ha ido muy, muy bien. Ya tenemos preparado un disco que grabaremos probablemente en enero.

¿Incluye éste nuevas canciones?

Son todas nuevas, incluye once canciones con música y textos de mi autoría, entre ellas la que competirá en el Festival de la Canción de Viña del Mar, en la competencia folclórica, y que mis músicos defendieron en las dos selecciones previas, la última en el Teatro Municipal de Viña. Se llama "Como un ladrón". Si logra ganar en la Quinta Vergara posiblemente dará el título al nuevo disco.

Desde sus primeras composiciones ha habido una evolución en su producción musical enfocada a otros ritmos ¿Piensa continuar en esa línea de buscar nuevas expresiones musicales?

Sí, y existe una razón muy particular. La canción chilena no tiene ritmo, y si lo tiene es muy poco y hay que ir a buscarlos a Chiloé u otros lugares. Además es muy repetitivo, no es un ritmo elegante donde se pueda improvisar mucho, entonces estoy escribiendo canciones como bossa nova, guguancó, galopa, pero con textos finos, no con la repetición que ellos les dan a las cosas. Yo hago poemas y les pongo música, pero con ritmos de toda América Latina, desde valses peruanos hasta bambucos. Ahora tuvimos una experiencia que es nueva. Se produjo en Viña del mar un certamen que convocó cerca de cuatrocientos cincuenta niños de coros de todo el mundo y nos encargaron a Horacio Salinas y a mí, una obra especial para ese festival. La obra se llama "Cantares del mito americano" y cada tema lleva un ritmo del país elegido, pero además el texto habla de un destacado libro del país referido. Por ejemplo, en el caso de Colombia se trata de "Cien años de soledad". Son diez canciones que hablan de diez libros, incluso tomo frases de los libros y las convierto en poemas.

Durante su carrera tuvo un destacado trabajo junto al grupo Inti-Illimani, componiendo canciones para ellos ¿Continúa hoy con eso o han tomado caminos distintos?

No, continúa, acabamos de hacer una canción basada en un cuento mío que se llama "La novia del regimiento", que trata sobre el secuestro y asesinato de Marta Ugarte. En la canción se cambió el título a "Vino del mar", que es la misma historia pero más suave, pues en el libro, "La tumba del zambullidor", es muy brutal. Acá es una especie de poema melancólico con música de uno de los Inti, Manuel Meriño. Ellos me cuentan que la gente cuando escucha la canción, se emociona y llora.

Usted estuvo entre los candidatos al último Premio Nacional de Artes Musicales. Tengo entendido que lo presentó La Universidad de Playa Ancha y que adhirieron las otras universidades de la V Región y una serie de músicos y personajes celebres. ¿Qué experiencia le dejó aquella postulación?

Bueno, según los músicos que me han apoyado un día me lo tienen que dar, así que me dijeron que espere nomás. Que ya estoy presentado y saben que existo. Las posibilidades siempre van a existir.

¿Cómo ve hoy el panorama musical chileno? ¿Se ven nuevos talentos?

Lo que pasa es que acá se está cantando mucho lo centroamericano, que está de moda. Mucha cumbia y merengue y eso daña la creatividad para poder fabricar música nacional con buen ritmo, con buenas cosas. Habría que inventar formas. Yo estoy tratando de encontrar ritmos, y de hecho hay formas como el parabién que es muy rítmico y variaciones sobre la tonada como lo hicimos con Horacio Salinas en "La preguntona", por ejemplo.

A la distancia de los años ¿Cómo siente hoy el movimiento de la Nueva Canción en Chile y otros países, gestado durante los años sesenta? ¿Cuál sería su legado?

En lo personal te puedo decir que hay mucha gente que me sigue. También a otros compositores de la época como a Víctor Jara, Daniel Viglietti, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y Joan Manuel Serrat, por ejemplo. Yo creo que el legado ha sido bien importante, porque introdujimos una variante muy fuerte. De las tonaditas de los distintos Huasos pasamos a hablar de los temas sociales, de la función social de la canción, etc. Lo que no significó tampoco que dejáramos al amor de lado, el amor es fundamental en nuestras canciones, al mismo tiempo hay amor y función social en nuestras canciones. Y eso es bien importante hacerlo comprender: que la música tiene que estar al servicio del hombre, incluso de los políticos, para ayudarles a ver cosas que la mayoría de las veces no ven.

Respecto a su trabajo literario ¿Está conforme con la recepción del público?

Tengo novelas y ensayos que ya van para la segunda, tercera y hasta cuarta edición, así que no me puedo quejar, y en las ferias del libro a las que asisto por todo el país tengo una gran acogida y vendo muchos ejemplares. Siempre me están invitando de todas partes del país a encuentros literarios. Estoy muy feliz con el público, sobre todo con los jóvenes.

Su libro "Chile una dictadura militar permanente 1813-1999", a pesar de las ventas, fue prácticamente silenciado por los medios de comunicación y la crítica. ¿Está pasando lo mismo con "La revolución de la escuadra"?

Exactamente lo mismo, son libros que tienen una bibliografía muy extensa y difícil de desmentir si pretenden negar la veracidad de los hechos. Entonces prefieren el silencio, tampoco están a la vista en las estanterías. Los ponen bien atrás. En cambio en la última Feria del Libro de Santiago vendimos en un solo día setenta ejemplares.

Debido al premio que obtuvo por su libro de cuentos "La tumba del zambullidor" como mejor obra inédita 2001 en el Premio Consejo Nacional del Libro y la Lectura un señor Camilo Marks escribió dos páginas dominicales completas en el diario La Tercera para atacar su obra y trayectoria como escritor. ¿A qué atribuye esto, porque no es una casualidad?

No, claro que no, él me está pegando desde el año 1992 cuando publiqué "De repente los lugares desaparecen", libro que ridiculizó en el diario La Época, mientras Mempo Giardinelli decía en Argentina que era uno de los mejores libros de ciencia-ficción que había leído en mucho tiempo.

En el libro "Buenas noches los pastores", publicado por Sudamericana en el 2000, hay un personaje que se llama Camila Marcos y que es una puta travestista. ¿Puede tener eso algo que ver con su inexplicable artículo de La Tercera?

También en esa novela hay un personaje que se llama Antón Avaro. Lo importante para mí es que me siguió yendo bien con mis libros, así que parece que el público no toma muy en cuenta a este señor. Las editoriales me siguen teniendo confianza y también los lectores. Al parecer es un tipo envidioso, como siempre le pasa a la gente que fracasa en algo para lo cual no tiene dedos para el piano Digo esto porque escribió –o intentó escribir- un libro y no le fue nada de bien.

"Buenas noches los pastores", en opinión de algunos entendidos, es una de las grandes novelas chilenas de los últimos tiempos. ¿Cuál es su relación con el mundo y la sociedad que allí se plantean?

Recordemos que esta es una segunda versión del libro, la primera fue escrita en los comienzos de los años setenta. Años después me di cuenta que cambiando algunas cosas y redondeando algunos capítulos, incluso cambiándolos de ubicación el libro ganaba mucho. Y eso fue lo que hice. Entonces cambié Chiloé por una ciudad llamada Utsavalipak, que es la inversión de una ciudad inventada por Borges que se llama Kapilavatsu, que según él estaba en Asia Menor. Así funcionan las cosas, la ciudad de la novela es donde está el Congreso, los cuarteles, el puerto y otras instituciones donde transcurre la trama, que obviamente tiene un marcado carácter social y crítico. Eso dio origen, por ejemplo, para que un critiquillo de El Mercurio, dijera: "Manns cree que el Congreso el año sesenta estaba en Valparaíso", pensando que Utsavalipak estaba en ese puerto. En mi ciudad hay siete colinas, en Valparaíso hay como cuarenta y siete. Eso demuestra como algunos críticos leen los libros. Aquí dicen que está escrito desde el odio, otros dicen que el libro es inmensamente cómico, desde el principio uno empieza a reírse.

Hoy en día la mayoría de las novelas que se publican -y las que obtienen mayor publicidad- son las que de una u otra manera se alejan de la problemática social y tienden a dar una mirada neutral a los acontecimientos. Usted ha mantenido una postura de compromiso e identidad con los sectores sociales más reprimidos y segregados. ¿Será esa la clave de su éxito en la literatura, así como lo es con sus canciones?

Yo escribo siempre sobre esa temática, que aborda diferentes aspectos de la sociedad chilena desde el punto de vista de los oprimidos, de los que no tienen nada, pero no son novelas naturalistas, son novelas que incluso son poéticas pero que hablan de los verdaderos problemas del hombre.

¿Mantiene algún tipo de relación con los demás escritores chilenos?

Volodia Teitelboim y José Miguel Varas son viejos amigos. Ellos junto con Raúl Zurita, Tomás Moulian, Virginia Vidal, Elicura Cheihualaf y Guido ENTEL, entre otros, han presentado mis libros en Chile y les estoy muy agradecido por todo lo que ello implica. Fui muy amigo de Carlos Droguett en los años sesenta, también de Francisco Coloane a quién conocí siendo un adolescente. Ambos apoyaran mucho mi escritura. Desde que volví a vivir en Chile he entablado mayor contacto con otros escritores más jóvenes como Gonzalo Contreras y Jaime Collyer.

Ya lleva varios años de vuelta en Chile. ¿Cómo ha sido ese reencuentro con el país? ¿Cómo ha vivido la transición?

Me costó reinsertarme, pero al final pude lograrlo perfectamente. Donde vivo mantengo excelentes relaciones con los trabajadores y habitantes del lugar, principalmente con la gente humilde de toda la región y también del país, y sobre todo con los jóvenes. Yo vivo en la quinta región, en la costa, cerca de Con-Con y trato de participar en algunas actividades en Valparaíso y Viña.

¿Cuál es su visión del Chile actual?

A mí me ha dolido mucho toda esta corruptela que estamos viendo, porque así se le está pavimentando el camino a Lavín. La gente se ha olvidado de que él también tiene un pasado oscuro al otro lado. No hay que olvidar, sin embargo, que los actuales síntomas de corrupción vienen de más lejos. Durante la Dictadura, Chile fue literalmente saqueado, con Augusto Pinochet a la cabeza de los saqueadores. En ese período se perfeccionaron las técnicas de saqueo de los grupos económicos pero también la DINA y la CNI dictaron clases magistrales a la delincuencia criolla. Nunca hubo más inseguridad que en ese período, pero nadie parece recordarlo. Esas cosas me molestan mucho. En un país como el nuestro donde la miseria es terrible, la primera necesidad nacional es educar, construir viviendas decentes para la gente y por supuesto salud gratuita. Hay que tener una visión de país y no una visión política personal de sí mismo.

Tras la caída de varios muros ¿Aún cree que hay esperanza para el socialismo en el mundo? ¿Se podrán superar los errores?

Yo creo que pueden morirse todos los partidos y siempre va a ver gente de izquierda y de derecha. Hay gente con sensibilidad social y gente que no tiene sensibilidad social. Yo estoy entre los primeros, me da lo mismo que se acaben los partidos, yo seguiré haciendo el mismo trabajo que siempre he hecho, es mi obligación. Creo que es la gran enseñanza de mi madre, que entregó su vida por la educación de los niños pobres de Chile. Yo salí con sensibilidad social desde la cuna.

¿Cómo ve a la izquierda chilena en la actualidad? ¿Es aún posible que vuelva a ser una alternativa?

La principal preocupación que tengo es la falta de renovación de los cuadros. Siempre he sostenido que algunos de los viejos cuadros deben permanecer por la experiencia, pero hay que incorporar a nuevos elementos. Yo me fui al exilio con los mismos dirigentes que encontré a la vuelta y eso me sorprende mucho. Y no sólo en la Izquierda Extraparlamentaria, también en la Concertación y La Derecha. Es muy poca la renovación, se bloquea el avance de los jóvenes. Chile es un país conservador en el sentido de no perder privilegios, algunos temen mucho perder el poder que tienen.

¿Cómo ve el panorama Latinoamericano?

Creo que políticamente hay que saber medir los tiempos. Y veo una esperanza en como se han estado dando las cosas en las distintas elecciones de algunos países. Hay que esperar, creo yo, como se desarrollarán ciertos acontecimientos. Existen algunas cosas aún muy inciertas.

Algunos dicen por ahí que sería un buen candidato a la presidencia

Bueno, tú sabes que un artista es un creador, por lo tanto yo reinventaría este país. Pero como sé que es imposible, por el momento, me río.

ALEJANDRO LAVQUEN